I tiakina i:
Ngā taipitopito rārangi puna kōrero
Kaituhi matua: Marqueta, Mario
Hōputu: Recurso digital
Reo:Pāniora
I whakaputaina: Zenodo 2022
Ngā marau:
Urunga tuihono:https://doi.org/10.5281/zenodo.17292974
Ngā Tūtohu: Tāpirihia he Tūtohu
Kāore He Tūtohu, Me noho koe te mea tuatahi ki te tūtohu i tēnei pūkete!
Rārangi ihirangi:
  • <p>La zooarqueología y la tafonomía son disciplinas clave que han permitido responder a muchas preguntas sobre la relación entre humanos y animales a lo largo de la prehistoria, así como identificar los procesos de formación de los depósitos fósiles.<br>Los estudios tafonómicos relativos a la avifauna han sido casi inexistentes hasta inicios del siglo XXI siendo únicamente objeto de estudio de paleontólogos y limitándose a listados taxonómicos. El desarrollo de la ornitoarqueología durante la última década ha permitido incidir en cómo los grupos humanos captaron aves con diversas finalidades, como por ejemplo de consumo, simbólicas o tecnológicas. Las primeras evidencias antrópicas sobre restos de aves datan del Pleistoceno inferior, como por ejemplo del yacimiento de Sima del Elefante. Sin embargo, es a partir del Pleistoceno medio y superior que los usos simbólicos y tecnológicos se vuelven más recurrentes, como por ejemplo por el uso de huesos, plumas o garras por parte de <em>H. neanderthalensis</em> y <em>H. sapiens</em>.<br>Además de los humanos, otros agentes como rapaces o carnívoros también pueden consumir y acumular restos de aves. Su participación suele estar presente en la mayoría de los conjuntos avifaunísticos, muchas veces, creando palimpsestos óseos y mezclándose con aportaciones humanas. En este punto, los estudios neo-tafonómicos relacionados con el consumo de aves por parte de animales son clave para interpretar los conjuntos arqueológicos. Este tipo de estudios son escasos, por lo que esta especialidad está actualmente en desarrollo.<br>Los resultados que se han aportado hasta la fecha demuestran la relevancia de disciplinas más específicas como los estudios avifauna. Gracias a estos, se está consiguiendo ampliar el marco paleoecológico y conductual de los grupos humanos a lo largo de la prehistoria.</p>