El telespectador, soberano o marioneta del devenir político

Fuente: Redalyc
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Autor principal: Nuria Quintana Paz
Formato: Artículo científico
Lenguaje:es
Publicado: Grupo Comunicar 2005
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author Nuria Quintana Paz
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contents El telespectador, soberano o marioneta del devenir político Nuria Quintana Paz Comunicación telespectador servicio público televisión pública Políticas televisivas Por abstractas e intangibles que pudieran parecer, las políticas televisivas condicionan el protagonismociudadano que puede asumir el telespectador. Es el telespectador su gráfica concreción, pudiendo ser,respecto a éstas, destinatario último del servicio o mera víctima de una acción interesada y partidista. No esuna opción insustancial que estas políticas mediáticas hayan sido pensadas con propósito de servicio públicoo, por el contrario, diseñadas con intencionalidad propagandística. Tras su intencionalidad late el rol cívicoy político con que pueda el telespectador maniobrar y desenvolverse.La televisión es un medio de especial relevancia e influencia social. Contribuye a configurar la opiniónpública y su privilegiado contacto con la audiencia juega un importante papel en el proceso político. Desdeel nacimiento de la televisión en España, la intervención del poder en el sistema televisivo ha provocado quelos intereses económicos y partidistas prevalezcan sobre el interés general de los ciudadanos. Las decisionespolíticas en materia televisiva tienen una incidencia fundamental en los productos y contenidos televisivos(principalmente, en los informativos) y, por tanto, un efecto directo en el nivel de información yconocimiento de los ciudadanos sobre los asuntos públicos. Como consecuencia, no sólo la voz de laaudiencia ha quedado solapada bajo el rédito partidista de los actores políticos, sino que el papel otorgado altelespectador no siempre se aparta de ser una mera «marioneta» del devenir político.Bajo la dictadura franquista, la práctica europea del monopolio televisivo fue entendida como undispositivo de control informativo y como una ramificación más del Estado autoritario. La televisiónpública española nació sin conciencia cívica de servicio público y financiada principalmente mediante lapublicidad y las subvenciones estatales, que afianzaron, aún más, la dependencia política. En este contexto,no parece extraño que el telespectador adquiriera la reseñada condición de «títere», cuyos hilos eranmovidos en aras de la propaganda política.La instauración de la democracia no logró, hasta sus últimas consecuencias, otorgar al telespectador unpapel de plena autonomía. Aunque no puede pasarse por alto la obvia diferencia que separa a un sistemaautoritario de otro democrático, el tratamiento dispensado al telespectador aún dista de ser el que cabríaasociar a un maduro y saneado sistema democrático. Los sucesivos gobiernos democráticos han retenido lasfunciones de regulación del conjunto del sistema audiovisual. A su vez, la televisión por ondas hertzianas hasido definida como un servicio público cuya titularidad corresponde al Estado, descuidando su propiafinalidad: satisfacer el interés de los ciudadanos, contribuir al pluralismo informativo, formar una opiniónpública libre y expandir la cultura. Este dirigismo ha contribuido a que el gobierno tenga el control de latelevisión pública y tam 2005 artículo científico 1134-3478 https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15825046 es http://www.redalyc.org/revista.oa?id=158 Comunicar application/pdf Grupo Comunicar Comunicar (España) Num.25
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El telespectador, soberano o marioneta del devenir político Nuria Quintana Paz Comunicación telespectador servicio público televisión pública Políticas televisivas Por abstractas e intangibles que pudieran parecer, las políticas televisivas condicionan el protagonismociudadano que puede asumir el telespectador. Es el telespectador su gráfica concreción, pudiendo ser,respecto a éstas, destinatario último del servicio o mera víctima de una acción interesada y partidista. No esuna opción insustancial que estas políticas mediáticas hayan sido pensadas con propósito de servicio públicoo, por el contrario, diseñadas con intencionalidad propagandística. Tras su intencionalidad late el rol cívicoy político con que pueda el telespectador maniobrar y desenvolverse.La televisión es un medio de especial relevancia e influencia social. Contribuye a configurar la opiniónpública y su privilegiado contacto con la audiencia juega un importante papel en el proceso político. Desdeel nacimiento de la televisión en España, la intervención del poder en el sistema televisivo ha provocado quelos intereses económicos y partidistas prevalezcan sobre el interés general de los ciudadanos. Las decisionespolíticas en materia televisiva tienen una incidencia fundamental en los productos y contenidos televisivos(principalmente, en los informativos) y, por tanto, un efecto directo en el nivel de información yconocimiento de los ciudadanos sobre los asuntos públicos. Como consecuencia, no sólo la voz de laaudiencia ha quedado solapada bajo el rédito partidista de los actores políticos, sino que el papel otorgado altelespectador no siempre se aparta de ser una mera «marioneta» del devenir político.Bajo la dictadura franquista, la práctica europea del monopolio televisivo fue entendida como undispositivo de control informativo y como una ramificación más del Estado autoritario. La televisiónpública española nació sin conciencia cívica de servicio público y financiada principalmente mediante lapublicidad y las subvenciones estatales, que afianzaron, aún más, la dependencia política. En este contexto,no parece extraño que el telespectador adquiriera la reseñada condición de «títere», cuyos hilos eranmovidos en aras de la propaganda política.La instauración de la democracia no logró, hasta sus últimas consecuencias, otorgar al telespectador unpapel de plena autonomía. Aunque no puede pasarse por alto la obvia diferencia que separa a un sistemaautoritario de otro democrático, el tratamiento dispensado al telespectador aún dista de ser el que cabríaasociar a un maduro y saneado sistema democrático. Los sucesivos gobiernos democráticos han retenido lasfunciones de regulación del conjunto del sistema audiovisual. A su vez, la televisión por ondas hertzianas hasido definida como un servicio público cuya titularidad corresponde al Estado, descuidando su propiafinalidad: satisfacer el interés de los ciudadanos, contribuir al pluralismo informativo, formar una opiniónpública libre y expandir la cultura. Este dirigismo ha contribuido a que el gobierno tenga el control de latelevisión pública y tam 2005 artículo científico 1134-3478 https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15825046 es http://www.redalyc.org/revista.oa?id=158 Comunicar application/pdf Grupo Comunicar Comunicar (España) Num.25
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