Cine y televisión: Las amistades peligrosas

Fuente: Redalyc
Saved in:
Bibliographic Details
Main Author: Luis Moreno Torres
Format: Artículo científico
Language:es
Published: Grupo Comunicar 2005
Subjects:
Online Access:
Tags: Add Tag
No Tags, Be the first to tag this record!
_version_ 1876436263357120512
author Luis Moreno Torres
author_facet Luis Moreno Torres
contents Cine y televisión: Las amistades peligrosas Luis Moreno Torres Comunicación Cine televisión tendencias espectadores Puede decirse que hasta los primeros años de la década de los setenta, el cine tan sólo había tenido un únicocanal de distribución realmente válido y eficaz: la sala cinematográfica. Dentro de las distintasprogramaciones televisivas comerciales, su entidad se había mantenido prácticamente al margen de la ofertageneral. Incluso, si se remonta en la historia, a principios de los años cincuenta los grandes estudios deHollywood practicaron el obstruccionismo respecto a la industria televisiva, ya que se negaron a vender oalquilar sus películas. Así, en 1954, quedó patente que Hollywood se convertiría en un proveedor deprogramas para la televisión, pero nunca en un suministrador de películas que era su más preciada materiaprima. Los planteamiento estratégicos de política empresarial descritos en Estados Unidos, pueden servircomo ejemplo para explicar lo que sucedió en el resto de países occidentales, ya que en general, lasindustrias cinematográficas nacionales partían de una idea preconcebida: si las películas acababanexhibiéndose por televisión, esto equivaldría prácticamente a firmar el acta de defunción de negocio. Sinembargo, lo curioso es que poco a poco, con el paso del tiempo, hemos asistido a un cambio decisivo en lapolítica comercial de la industria cinematográfica, un giro que se podría catalogar de tan trascendental comosorprendente.Lo incuestionable es que en la actualidad la exhibición de películas ha terminado por convertirse en una delas más importantes apuestas de las cadenas televisivas –tanto públicas como privadas– y todo ello sinsuponer, en modo alguno, el hundimiento de la estructura productiva cinematográfica y audiovisual. Portanto, en contra de lo que en un primer momento vaticinaban los grandes estudios, el binomio cinetelevisiónno ha supuesto el fin del séptimo arte, sino que, más bien, a la vista de los beneficios obtenidos, elbalance de esta interesada asociación ha resultado ser tremendamente ventajoso. La consecuenciaasombrosa es que hoy día, por ejemplo, es impensable producir una película en nuestro país sin contar conel decidido apoyo de alguna cadena televisiva.La actual creación cinematográfica y audiovisual en España, una vez conseguido el controvertido estatus debien cultural y reconociéndose su decisiva importancia a la hora de proteger la diversidad artístico-cultural,necesita forzosamente para su desarrollo la intervención televisiva. Y por este motivo los diferentesgobiernos han promulgado leyes mediante las cuales es obligado que de los beneficios televisivos obtenidospor las diferentes cadenas, se destinen parte a sufragar la producción cinematográfica nacional. Un ejemploclaro y evidente lo tenemos en el apartado cinco del artículo único de la Ley 22/1999, de 7 de junio, queintrodujo un segundo párrafo en el apartado 1 del artículo 5 de la Ley 25/1994, de 12 de julio, por el que seincorpora al ordenamiento jurídico español la Directiva 89/552/CEE del 2005 artículo científico 1134-3478 https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15825102 es http://www.redalyc.org/revista.oa?id=158 Comunicar application/pdf Grupo Comunicar Comunicar (España) Num.25
format Artículo científico
id redalyc_15825102
institution Redalyc
language es
publishDate 2005
publisher Grupo Comunicar
spellingShingle Cine y televisión: Las amistades peligrosas
Luis Moreno Torres
Comunicación
Cine
televisión
tendencias
espectadores
Cine y televisión: Las amistades peligrosas Luis Moreno Torres Comunicación Cine televisión tendencias espectadores Puede decirse que hasta los primeros años de la década de los setenta, el cine tan sólo había tenido un únicocanal de distribución realmente válido y eficaz: la sala cinematográfica. Dentro de las distintasprogramaciones televisivas comerciales, su entidad se había mantenido prácticamente al margen de la ofertageneral. Incluso, si se remonta en la historia, a principios de los años cincuenta los grandes estudios deHollywood practicaron el obstruccionismo respecto a la industria televisiva, ya que se negaron a vender oalquilar sus películas. Así, en 1954, quedó patente que Hollywood se convertiría en un proveedor deprogramas para la televisión, pero nunca en un suministrador de películas que era su más preciada materiaprima. Los planteamiento estratégicos de política empresarial descritos en Estados Unidos, pueden servircomo ejemplo para explicar lo que sucedió en el resto de países occidentales, ya que en general, lasindustrias cinematográficas nacionales partían de una idea preconcebida: si las películas acababanexhibiéndose por televisión, esto equivaldría prácticamente a firmar el acta de defunción de negocio. Sinembargo, lo curioso es que poco a poco, con el paso del tiempo, hemos asistido a un cambio decisivo en lapolítica comercial de la industria cinematográfica, un giro que se podría catalogar de tan trascendental comosorprendente.Lo incuestionable es que en la actualidad la exhibición de películas ha terminado por convertirse en una delas más importantes apuestas de las cadenas televisivas –tanto públicas como privadas– y todo ello sinsuponer, en modo alguno, el hundimiento de la estructura productiva cinematográfica y audiovisual. Portanto, en contra de lo que en un primer momento vaticinaban los grandes estudios, el binomio cinetelevisiónno ha supuesto el fin del séptimo arte, sino que, más bien, a la vista de los beneficios obtenidos, elbalance de esta interesada asociación ha resultado ser tremendamente ventajoso. La consecuenciaasombrosa es que hoy día, por ejemplo, es impensable producir una película en nuestro país sin contar conel decidido apoyo de alguna cadena televisiva.La actual creación cinematográfica y audiovisual en España, una vez conseguido el controvertido estatus debien cultural y reconociéndose su decisiva importancia a la hora de proteger la diversidad artístico-cultural,necesita forzosamente para su desarrollo la intervención televisiva. Y por este motivo los diferentesgobiernos han promulgado leyes mediante las cuales es obligado que de los beneficios televisivos obtenidospor las diferentes cadenas, se destinen parte a sufragar la producción cinematográfica nacional. Un ejemploclaro y evidente lo tenemos en el apartado cinco del artículo único de la Ley 22/1999, de 7 de junio, queintrodujo un segundo párrafo en el apartado 1 del artículo 5 de la Ley 25/1994, de 12 de julio, por el que seincorpora al ordenamiento jurídico español la Directiva 89/552/CEE del 2005 artículo científico 1134-3478 https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15825102 es http://www.redalyc.org/revista.oa?id=158 Comunicar application/pdf Grupo Comunicar Comunicar (España) Num.25
title Cine y televisión: Las amistades peligrosas
topic Comunicación
Cine
televisión
tendencias
espectadores
url https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=15825102