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| Main Author: | |
|---|---|
| Format: | Recurso digital |
| Language: | Spanish |
| Published: |
Zenodo
2024
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| Subjects: | |
| Online Access: | https://doi.org/10.5281/zenodo.20184295 |
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Table of Contents:
- <p class="MsoNormal"><strong>Editorial</strong></p> <p class="MsoNormal"><strong>Sócrates y el arte de compartir el conocimiento</strong></p> <p class="MsoNormal">Sócrates, filósofo griego precursor de Platón y Aristóteles, nació en Atenas donde vivió a fines del siglo V a. C. Fue hijo de Sofronisco, de ocupación cantero y de Fainarate, de profesión partera.</p> <p class="MsoNormal">Fue quien le dio un objetivo primordial a la filosofía: ser la ciencia que busca respuestas en el interior del ser humano. La base de sus enseñanzas fue la creencia en una comprensión objetiva de los conceptos de justicia, amor, virtud y el conocimiento de sí mismo. </p> <p class="MsoNormal">Comenzó así su búsqueda preguntando y conversando con aquellas personas a quienes la gente consideraba sabias, pero se dio cuenta que en realidad creían saber más de lo que realmente sabían. </p> <p class="MsoNormal">Desarrolló un método práctico basado en la dialéctica con la cual esperaba alcanzar la definición universal del concepto objeto de investigación. Dicho método constaba de dos fases: la ironía y la mayéutica.</p> <p class="MsoNormal">En la primera fase el objetivo fundamental es, a través del análisis práctico de definiciones concretas, reconocer nuestro desconocimiento de la definición que estamos buscando. Solo reconocida la propia ignorancia (<em>solo sé que nada sé</em>) se está en condiciones de buscar la verdad.</p> <p class="MsoNormal">La segunda fase o <em>arte de dar a luz</em> consiste en la búsqueda de esa definición universal, ese modelo de referencia para todos nuestros juicios morales, mediante preguntas de modo tal que la persona llegue a descubrir la verdad por sí misma.</p> <p class="MsoNormal">La dialéctica socrática irá progresando desde descripciones incompletas a aquellas más completas hasta alcanzar la definición universal.</p> <p class="MsoNormal">Su mérito más grande fue crear la mayéutica, método inductivo que le permitía llevar a sus estudiantes a la resolución de los problemas que se planteaban por medio de hábiles preguntas cuya lógica iluminaba el entendimiento. Sócrates se refería a ella diciendo que su arte era similar al de las parteras, diferenciándose de ellas en que su trato no era con el cuerpo sino con el alma que estaba en proceso de dar a luz.</p> <p class="MsoNormal">De acuerdo con su premisa es en el interior de cada persona donde se encuentra la respuesta a muchas interrogantes, por tanto, la mayéutica constituye una forma de crecimiento personal. El ejercicio permanente de reconocer lo poco que sé, meditar de manera reflexiva y creativa, permiten comprender lo externo y lo intangible, así como también entender a los demás. A partir de esa conexión íntima consigo mismo pueden formarse criterios claros, ideas constructivas y bien intencionadas que es posible compartir con otras personas. </p> <p class="MsoNormal">Todo parece indicar que la intencionalidad de Sócrates era práctica: descubrir aquel conocimiento que ayudara a determinar los valores de tal modo que, si conociéramos el “bien” podríamos actuar conforme a él.</p> <p class="MsoNormal">Sócrates animaba a sus discípulos a la virtud porque esta es el bien supremo para el ser humano, sin la cual no podemos ser felices. Para él no existía felicidad sin virtud.<u> </u></p> <p class="MsoNormal">Es importante para comprender su mensaje tener presente la labor que en la misma época hacían los llamados <em>sofistas</em>, que eran maestros de retórica. Sócrates se oponía a ellos al considerar que en sus enseñanzas no se preocupaban por la verdad y el bien, sino solo del manejo de la palabra con el fin de persuadir. </p> <p class="MsoNormal">Además, los sofistas hacían de la oratoria una actividad utilitaria de la que obtenían grandes beneficios e influencias, mientras que Sócrates realizaba su actividad pedagógica de forma desinteresada, solo por el deber moral.</p> <p class="MsoNormal">A diferencia de ellos, él proclamaba la necesidad de conocerse a sí mismo y reconocer la propia ignorancia. Planteaba que la sabiduría no está en saber más que los demás, sino en admitir que no se sabe, lo que puede conducir a actuar con humildad y evitar la soberbia.</p> <p class="MsoNormal">Junto a su célebre <em>solo sé que nada sé</em>, de profundas connotaciones científicas, también legó su <em>conócete a ti mismo</em> de marcada orientación moral.</p> <p class="MsoNormal">Sus palabras y actitudes llegan hasta nosotros, transcurridos dos mil quinientos años, para ayudarnos a vivir con dignidad, virtud y para seguir realizando actividades intelectuales de modo sistemático con el propósito de aumentar los conocimientos sobre una determinada materia.</p> <p class="MsoNormal">De esta manera se ha ido generando el quehacer de nuestra Revista Médica: mediante el diálogo y la comunicación constructiva hemos logrado, en cierto modo, vivenciar el método socrático de dejar salir lo que estaba en el intelecto de cada uno (a) esperando ver la luz, lo que se ha concretado en las numerosas publicaciones de diversos autores.</p> <p class="MsoNormal">El proceso iniciado hace poco más de un año continúa. Cada vez más se suman quienes descubren lo gratificante que resulta compartir el conocimiento y difundirlo como una manera de contribuir a una atención en salud más cercana, confiable y digna. Al hacerlo, una especie de alegría interior nos dice que, en nuestro libre albedrío, elegimos la opción y el camino que nos motiva a seguir avanzando.</p>